Nubia Macias nos cuenta su experiencia sobre negociación de Derechos en la Feria de Guadalajara PDF Imprimir Correo electrónico
Viernes 28 de Agosto de 2009
Nubia Macias, Directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) desde el año 2003.

ODAI: ¿Cuál ha sido la experiencia de la FIL en la compra y venta de derechos de autor que se realiza en el Salón de Derechos?
 
NM: Nosotros básicamente nos hemos dedicado a impulsar la compra y venta de derechos. Hicimos un trabajo, sobre todo en los países de Europa y en Estados Unidos, donde claramente el mercado de derechos está muy evolucionado, cosa que no pasa con América Latina. Aquí, por alguna razón, siempre hemos estado muy acostumbrados a que más o menos los derechos de autor en español los mueven las editoriales españolas, por la cercanía que tienen con Europa y porque casi siempre se han autodenominado interlocutores, pues casi todos ellos tienen filiales en América Latina. 

Nubia Macias

 
La pregunta es ¿qué pasa con el resto de las editoriales pequeñas y medianas que no tienen esta relación con Estados Unidos? Casi siempre se ven muy limitadas al ejercicio de la compra y la venta de derechos en nuestro propio idioma, porque además se ha generalizado que el español se vende de manera universal, como sí el español fuera una sola unidad, y no 22 países y más de 400 millones de hispanohablantes. Yo creo que hay que partir de la necesidad de vivir ese mercado. No es posible que no tengamos capacidad de comercializar entre nosotros mismos. Mientras los españoles, en lugar de tratar de exportar siempre ejemplares con los costos y con las dificultades que esto conlleva, podrían asociarse con los editores latinoamericanos por país, hacer cesión de derechos y ver toda la multiplicación que puede tener un solo libro si utilizamos los derechos de autor y si los manejamos para su publicación en diferentes partes.
 
Nosotros (en la FIL) vemos la necesidad de acabar con el mito de que el español somos una unidad y no 22 países con diferentes circunstancias, economías y formas de entender y ver la vida. Hay países pequeñitos que demandarán unos libros, pero ahora también tenemos la posibilidad de libros bajo demanda. Las editoriales de cualquier país lo pueden hacer concesionando o cediendo los derechos o cobrando los derechos de publicación por ejemplar. La FIL revisó todas esas posibilidades. Vimos, por ejemplo, que los norteamericanos y los europeos se desesperan mucho por la incapacidad de comunicación que tienen con los editores latinoamericanos, porque en general nadie los ha formado, nadie se ha preocupado por capacitarlos en cómo comprar, cómo vender y cómo ceder. No se han dedicado a explotar las posibilidades que tienen.

Desde la FIL creemos que es fundamental formar a los latinoamericanos y diversificar nuestras posibilidades de negocios, sobre todo porque ahora vienen nuevos sustentos del mundo de la edición ante los que necesitamos saber exactamente si se modifican o no se modifican nuestras posibilidades de negocio o de difusión. Muchas veces hay editores que no están tan interesados en una mayor difusión, pero bueno, hay diferentes modelos y hay que conocerlos y estar listos para las nuevas tecnologías, que ya llegaron a nuestra vida.

El salón empezó con 30 mesas y un promedio de 50 o 60 agentes literarios. Ya en el último año tuvimos más de 200 agentes literarios presentes en la feria con 80 mesas de trabajo. Uno de los datos más interesantes es que los grupos editoriales asiáticos vienen a la Feria con el interés muy puntual de vender, y ahora nos interesa que vengan a Guadalajara también con la intención de comprar, pero los nuestros tienen que saber vender.
 
 
Nubia MaciasODAI: A propósito de la participación de la FIL en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, a través de la promoción del Taller de Derechos de Autor, realizado el 13 y 14 de agosto, ¿cómo se espera replicar esta experiencia de formación de editores en América Latina?
 
NM: En Bogotá se hizo el primer taller fuera de México y la idea ahora es trabajar con el Cerlalc para que podamos empezar en otras ferias que tengan interés, porque aquí de lo que se trata es de que todos ganemos. En la medida en que el mercado esté preparado y esté formado, a todos nos va a ir bien, porque ni siquiera se trata de competir entre ferias, sino de que nuestros editores estén listos para aprovechar la diversificación del mercado y lo que nos puede ofrecer el derecho de autor.
 
 
ODAI: Bajo su punto de vista, ¿cómo se pueden optimizar los espacios feriales de América Latina para la compra y venta de derechos de autor en el sector editorial?

NM: Lo primero que tiene que hacer la gente es ordenarse. Saber qué quieren hacer. Si la Feria de Bogotá quiere hacer una feria del libro exclusivamente para sus ciudadanos, está muy bien. Si la Feria de Buenos Aires quiere hacer una feria del libro para sus ciudadanos y además quiere tener mercado de derechos y la de Bogotá también, tenemos que ser grandes facilitadores, tener bien ordenada la información y permitir que cuando la gente llegue a la feria ya tenga una agenda preestablecida.

Los negociadores deben saber además que el inglés es el idioma que se utiliza para negociar derechos y, de paso, que necesitamos aprender a explotar el mercado en español entre nuestros propios países hispanohablantes para luego hacer el tránsito a otras latitudes y a otras leyes. Las ferias tenemos que ser bien planeadas para ofrecer un menú variado, para que cualquier profesional que acuda tenga accesibilidad. A las ferias uno tiene que ir con una agenda predeterminada, bien armada y sobre todo sabiendo qué quiere hacer en cada cita. Lo que no puede hacer uno es ir a ver qué va a comprar, o a ver qué pasa, a ver qué le suena o qué le interesa. Si vas de scouting lo entiendo. Primero se debe definir qué tipo de feria somos y, a partir de ahí, tenemos las necesidades palpables. Lo demás, es una organización precisa, cerrada y muy profesional.
 
 
Nubia MaciasODAI: Considerando los nuevos modelos de negocios del sector editorial, ¿cómo se han percibido dichos cambios en la oferta disponible en Guadalajara?

NM: A mí esto me pone nerviosa, sobre todo porque no entienden, y no entienden porque nadie se ha dedicado a informarnos. Creo que lo que tenemos que hacer es organizarnos entre todas las instituciones que estamos interesadas en el fomento del libro en español para que nuestros editores estén listos a la hora de enfrentar todas estas nuevas modalidades.

 
ODAI: Entre esas nuevas modalidades es claro que se ha generado una articulación entre el sector editorial con otros sectores, como el audiovisual. ¿Cómo se ha notado esta transformación en la FIL?

NM: Por supuesto, se siente, y además todo el mundo ya lo busca. Por ejemplo, cada vez tenemos más presencia del traductor literario en la feria y más del ilustrador. Son partes de la cadena de un libro que normalmente no se perciben en el derecho, y entonces hay que incorporarlos, reconocerlos. Hay que saber qué función juegan, cuál es el papel de ellos, cuál es el papel del autor, porque en ese contexto normalmente el autor nunca tiene la posibilidad de negociar.

En Guadalajara hemos trabajado en el mercado de representación para autores, porque muchísimos creadores de calidad difícilmente salen de sus países de origen. Los libros no circulan, el agente se queda con los derechos universales para todas las lenguas y si ese editor no tiene mucha capacidad de negociación, el libro se queda ahí. Incluso, si el autor en algún momento es invitado a publicar en otro país, tiene que entrar en una negociación con su propio editor y a lo mejor la relación no termina bien. Hace falta que todos los que conforman la cadena conozcan sus derechos y obligaciones y lograr así vender los libros de manera regional en el continente: en el cono sur, la zona andina, Centroamérica, México y Estados Unidos, que es otro mercado.

Creo que hace falta hacer hincapié en todas las posibilidades de mercado y ya no solamente en exportar el libro de empresa. Esta es una modalidad de mercado, pero hay muchas otras, y en todas esas otras hay que poner énfasis para que conozcamos bien cómo podemos facilitar y mejorar la presencia de los libros de todos nuestros editores en todos nuestros países.


Nubia MaciasODAI: ¿Cuál es tu visión de las ferias del libro que existen en la región?

NM: Todas las ferias son necesarias porque el mercado lo reclama, y porque además tenemos pésimos circuitos de distribución. Casi siempre las capitales de los países son las más beneficiadas y las ciudades pequeñas son las más perjudicadas por las dificultades para que los materiales lleguen. Estoy segura que todas las ferias con carácter municipal, regional, nacional e internacional cumplen con funciones muy importantes.

La mayoría de las ferias deben aclarar cuál es su objetivo fundamental, porque luego a todo el mundo le apetece tener una feria internacional, pero, ¿para qué? A lo mejor somos una feria mucho más poderosa con un alcance intermunicipal. Podemos partir desde el barrio o el vecindario en el que nos movemos. Lo más importante es definir qué voy a querer. Pero, la obligación de cualquier organizador de feria es aspirar a ser la gran feria del mundo y claramente para llegar a eso hay que ir cubriendo etapas e ir trabajando con nuestros esfuerzos a lo que le apuntamos. Cuando uno intenta abarcar muchísimo en un proceso de organización sin tener bien claros los objetivos, es muy fácil perderse. Todos nos hemos perdido, todos los que organizamos ferias nos hemos perdido, hasta que nos damos cuenta de la necesidad que hay de planificar bien un evento, y sobre todo de tener en claro los objetivos. Hay que profesionalizar las ferias para que sean mucho más efectivas para la población, porque al final el objetivo es acercarle los libros a la gente, y en esa medida, el lector tiene que ser el eje transversal.

 
ODAI: ¿Cuál es la especialidad de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para este año?

NM: La Feria de Guadalajara tiene las metas claras, quiere ser el mercado de derechos en español. El invitado de honor es Los Ángeles, California, que también nos da una dimensión y una relación diferente con el mercado norteamericano, el cual nos interesa muchísimo. Una de las cosas más importantes es ser muy creativos para que el público siga yendo. El año pasado fueron más de 600 000 personas a la feria, y nos interesa que esas personas vayan a comprar libros a esta próxima edición pero, sobre todo, nos interesa que lean.

En esta edición se espera la participación además de 17 000 profesionales del libro de 40 países, pero conseguir esa cifra es picar piedra todos los días. Sería muy inocente y muy soberbio por parte del equipo de la feria pensar que porque tenemos un prestigio ganado no tenemos que hacer ese ejercicio. Se trata de un esfuerzo cotidiano que nos obliga no sólo a mantener la feria, sino a poner todos los años un trabajo para otorgarle a los visitantes la mejor oferta editorial, literaria y cultural, que en este caso tiene unos márgenes de acción mucho más amplios: el académico, el cultural, el literario y, por supuesto, el editorial.

El trabajo de planeación se hace de manera exhaustiva. Hay un equipo permanente que trabaja en la feria todo el año y que nos permite llegar con los elementos suficientes para que todo el mundo salga satisfecho. Para nosotros es igual de importante una chica de 15 años que hizo ahorros con lo que su papá le daba cada domingo y quiso irse a comprar libros, que el señor que viene a comprar millones de pesos o de dólares en libros. Tenemos que darles la misma importancia y por lo tanto tenemos que generar programas de contenido que sean tan atractivos para la niña de 15 años, como para el señor o la señora que se mueven en el mercado del libro a gran escala Fin