Fernando Zapata López cuenta su visión del Derecho de Autor PDF Imprimir Correo electrónico
Miércoles 23 de Abril de 2008
Director General
Dirección Nacional de Derecho de Autor – DNDA
Colombia

1.    ¿Cómo percibe la situación actual del derecho de autor en Colombia y en la región?

Considero que esta pregunta nos lleva a pensar en el derecho de autor en Colombia y en América Latina en dos planos. El primer de ellos es el de la legislación, el compromiso legal de regular el derecho de autor. El segundo  plano es el de la observancia de estos derechos, en cuanto a su respeto y a la garantía de un cabal ejercicio del derecho por parte de los autores y titulares. Estos dos planos permiten a su turno realizar un examen a fondo.

Fernando Zapata

En el primer plano debemos partir de una premisa: el derecho de autor es igual a control. Esos mecanismos que le entregan al autor la capacidad de controlar la explotación de la obra corresponden a una situación plenamente satisfecha en América Latina, a lo que se suma que los países de la región participan mayoritariamente en los tratados multilaterales de derecho de autor y de derechos conexos.

Sin embargo, hoy en día, con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación, y particularmente en función de garantizar que los autores tengan en todas estas nuevas formas asegurado ese control sobre su obra, la situación no es tan uniforme. Lo anterior, se debe a que unas legislaciones han avanzado más que otras, partiendo de la base que los tratados de la OMPI de 1996 no regularon plenamente los desafíos que impone el mundo digital, tal y como lo es el tema de las medidas técnicas de protección, la información o gestión de derechos y las limitaciones a la responsabilidad de los proveedores de servicios de Internet (ISP).

Todos estos desafíos, se encuentran ampliamente regulados en los tratados de libre comercio que han suscrito Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y Perú, con los Estados Unidos de América.   Esta desigualdad no refleja el querer del Convenio de Berna en su momento, como tampoco el de los tratados de la OMPI de 1996.

El segundo plano es el que llamaría la vigencia, el goce o el disfrute, y en el cual entran las mismas consideraciones, puesto que los actuales tratados bilaterales de libre comercio, de manera análoga, han elevado en grados más altos la obligación de observar  la protección de estos derechos, de asegurar el goce y el ejercicio por parte de sus titulares; grados de protección que se rompen cuando se tiene una piratería creciente, que no se combate de manera adecuada, puesto que no se cuenta con mecanismos lo suficientemente disuasorios.

2.    ¿Cuáles son los principales retos y debilidades que tiene Iberoamerica en materia de derecho de autor?

Teniendo siempre de presente esos dos planos de la pregunta anterior, yo diría que en América Latina tenemos dos retos muy fuertes, los cuales a veces se enfrentan con las debilidades. Por ejemplo, ¿a quién beneficia el derecho de autor?, ¿para quien se regula?, ¿en beneficio de quien se regula?, en esto no encontramos duda desde los inicios del derecho de autor como norma reglada hace ya casi 300 años, la normatividad parte o va hacia la protección de la obra literaria y artística, esto es así tanto en el sistema continental europeo (el cual hemos profesado y seguimos profesando en América Latina), como en el sistema anglosajón.  

Pero en el desarrollo de ambas escuelas o concepciones encontramos una diferencia muy importante, y es que en el sistema anglosajón el énfasis se hace en la obra, sin un vínculo inmediato al autor, es la obra como tal y de esa obra se pueden hacer varios usos sin importar que los mismos molesten al autor. Por el contrario, en el sistema nuestro continental-europeo, también protegemos a la obra pero vinculada con el autor, hay una relación íntima con el individuo creador, lo cual deviene de la Revolución Francesa, es decir, que aquí los usos o explotación de la obra si tienen en cuenta al autor, y por eso la existencia de un derecho moral regulado como parte de esa legislación.

Así las cosas, entre nosotros tradicionalmente fuimos mucho más celosos en la manera como  el autor se desprendía de las obras, lo que ha pesar de mantenerse, lo hemos visto disminuido en las legislaciones más recientes donde se consagran una abundancia de presunciones en contra del autor.    

Creo que esa debilidad se puede potencializar con los tratados de libre comercio. No es que el autor no pueda negociar sus derechos, por el contrario se trata de un bien de propiedad privada el cual tiene la posibilidad de ser transferido. La paradoja se centra en que en un mundo como el actual, donde las obras tienen tanto interés para un esquema de comercio, en donde los contenidos se requieren para todas las formas de negocio, el autor no está suficientemente fortalecido y, por el contrario, tiene en su contra un catálogo de presunciones que le imposibilitan realizar un control efectivo sobre su obra.

Esa es una debilidad que no está generalizada en todas las legislaciones. Encontramos países de América Latina donde el autor tiene la posibilidad de desprenderse de esos derechos, pero son cesiones que se hacen sujetas a las condiciones de un negocio, así como a la actividad que en ese momento realice quien encarga la obra o a la relación laboral.

El segundo reto es enorme. No cabe duda de que los autores dan gracias reiteradamente al desarrollo tecnológico de hoy en la medida que, al igual que ayer, les permite una mayor comunicación y distribución de las obras. Sin embargo, los avances de nuestros días han permitido una difusión mucho mayor de los contenidos.

En otras palabras, hoy en día se ha masificado el contacto que tienen los usuarios con la obra, impactando directamente todas las clases sociales, por lo que podría decirse que el uso de las obras se ha democratizado. Lo anterior, conlleva a que el derecho de autor enfrente un reto relacionado con el ingreso de esos usuarios. Nadie puede negar que los finlandeses y los colombianos, puedan por efecto de la Internet acceder a las mismas obras, pero los primeros cuentan con mayores recursos para consumir que nosotros. Esto explica en gran parte el fenómeno de la Piratería. La diferencia entre un finlandés y un colombiano no radica en que los colombianos tengamos una vocación de piratas desde que nacemos, es un problema de ingreso, de bienestar, seguimos siendo pobres no obstante estar en la globalización, porque la globalización no nos da dinero per se, por el contrario la globalización lo que nos genera es una serie de tentaciones  y de posibilidades.

La respuesta de muchos sectores de opinión y comunidades sociales, tanto desde lo público como de lo privado, es presentar el derecho de autor como un mecanismo de exclusión social, sin considerar la debilidad de nuestros ingresos. Por el contrario, si me permiten un paréntesis, todas las empresas que prestan servicios de Internet ofrecen cada vez servicios más baratos con mayor capacidad, las empresas que venden telefonía celular tienen los precios cada vez más bajos en relación con los aparatos, pero todos ellos son mecanismos que brindan acceso a las obras; todo baja desde el punto de vista tecnológico, todo se brinda, todo se posibilita, entonces la reacción es ¿y por qué las obras no?, pero en un proceso de producción de bienes, la capacidad de crear obras no ha bajado, es decir, un autor como Rafael Escalona, o como cualquier otro autor de una obra musical, sigue necesitando las mismas variables para producir una obra, necesita vivir de su actividad y ese proceso de producción de la obra no se ha abaratado desde el punto de vista del autor, quizás se ha abaratado desde el punto de vista de la distribución, no de la creación.   Tengamos en cuenta que no se pueden producir las obras, como si se tratara de la producción de un dispositivo o manufactura dentro de un proceso industrial.

3.    Cuéntenos un poco de su visión de las sociedades de gestión colectiva y la adecuación que estas han tenido a los nuevos servicios de contenidos en línea, así como a las necesidades de los consumidores.

Acá tendríamos que plantear esta respuesta, de nuevo, en dos planos,Fernando Zapata América Latina no se ha distinguido por tener una definida pluralidad de sociedades en relación con las diferentes categorías de obras. La constante en América Latina, desde hace ya casi 80 años, es tener sociedades de autores de obras musicales, que se ocupen de la gestión de tales obras. 

Salvo la obra musical, las demás categorías de obras o están escasamente gestionadas, o definitivamente no existe una gestión. El caso más gravoso es el colombiano, esta es la tierra no solo de García Márquez sino de muy buenos autores también, no sé si iguales o mejores, pero muy buenos autores, y no tenemos una sociedad de gestión de las obras literarias. ¿Qué tal los autores plásticos? La tierra de Botero por ejemplo, de Grau, de Obregón, de Rayo, de Doris Salcedo, de Ana Mercedes Hoyos, y no tenemos una sociedad de artistas plásticos.

Yo pienso que en eso nosotros estamos muy atrás. Ni qué decir de los sindicatos de autores y de artistas que no existen, vimos como la lucha reciente en los Estados Unidos entre los guionistas y la gran industria audiovisual la dieron los sindicatos; son los sindicatos los que fijan precios y fijan tarifas para trabajar. Es decir, para reducirlo a una sola categoría, en materia de asociación los autores en América Latina no gozan de buena salud, con excepción del sector de la música, donde encontramos sociedades muy bien formadas.

En relación con el entorno digital, nuestras sociedades cumplen con el día a día, pasan los exámenes de transparencia, son sociedades que valen, pero yo pienso que les falta mucho más para enfrentar el reto de lo digital. Particularmente, sin ser el caso de todas, falta en varias de ellas más gestión para cubrir, no solo todo el territorio nacional, sino también los variados usos que se pueden hacer de las obras y, particularmente, estar siempre al tanto de los diferentes usos que de nuestras obras se dan en otras regiones del mundo. Yo creo que falta más por hacer en ese aspecto, falta la presencia de más técnicos y profesionales en la materia.          

4.    ¿Qué opinión le merece el cobro de una remuneración compensatoria por la excepción de la copia privada? ¿Qué tan viable considera la implementación de dicha compensación en los países de América Latina que aún no lo han establecido?


Durante muchos años, el derecho de autor se legisló en función de un compromiso inmediato con el autor; respecto de nuestro entorno, podríamos incluso afirmar, que se dio una relación paternalista entre el legislador y los autores, estableciendo con ello una diferencia importante frente al proceso europeo, en donde la formación de la ley y ese dinamismo ulterior siempre estuvo orientado desde los autores y los editores, quienes fueron partícipes en la toma de decisiones y, consecuentemente, supieron reivindicar los derechos establecidos en la norma, sabían qué tenían, sabían qué les reconocían, sabían qué podían exigir.

En contraste, la formación y evolución del derecho de autor en América Latina tuvo un dinamismo totalmente diferente. Se formó la norma desde lo público. Carlos Villalba toca muy bien este tema en el libro “La Protección del Derecho de Autor en el Sistema Interamericano”, destacando que no hubo participación ni del autor ni del editor. Ergo, el autor no conoció que se había regulado en su favor y, aún hoy, en muchos casos continúan nuestros autores y artistas sin conocer qué es lo que regula la ley para su beneficio.

Esa forma de darse la ley de derecho de autor en nuestro medio no existe hoy, está rota, se volvió trizas con el advenimiento de los Acuerdos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio que reconocieron una realidad, y es el compromiso de las obras protegidas por el derecho de autor con el comercio. Muchos bienes y servicios utilizan las obras. Consecuentemente hoy en día tramitar una norma en un Parlamento a favor de los autores que brinde un control sobre nuevas explotaciones es cada vez más difícil, no imposible, hemos visto en Europa como se ha logrado pero con un enorme lobby de parte de los autores y de los artistas, sin el cual resulta difícil la obtención de tales resultados.

De lo contrario, queda en el ambiente que son reconocimientos a favor de otros que no son autores, puesto que el derecho de autor es cada vez menos autor  por causa de los ya mencionados contratos y presunciones. No podemos perder de vista esta realidad so pena de enfrentarnos a un gran fracaso. Es claro que cuando estamos frente a bienes y servicios generadores de riqueza cada quien ocupa su lugar y eso me lleva a decirle dos cosas: la primera, que es muy importante para los autores este tema que usted me plantea de la remuneración compensatoria por la copia privada, mucho más en un entorno digital que rompió con la concepción milenaria de la forma de captar el conociendo de los seres humanos bajo la forma de soportes. Cuando la tecnología rompe esa relación entre el autor de la obra y el usurario a través de un soporte material, para ser reemplazada por una red que permite realizar copias idénticas e ilimitadas, debe compensarse al autor, lo cual resulta lógico, sano, justo y jurídico, pero tiene resistencia y, esa resistencia solo se rompe, y ahí hago mi segunda anotación, con el concurso de los autores y de los artistas, no hay duda que tendrán que demostrar que ellos están sufriendo con la ruptura de estos paradigmas, y que además van a ser beneficiarios directos de una medida de esta naturaleza.

5. ¿Qué espera de un Observatorio Iberoamericano del Derecho de Autor?

Espero mucho. Yo creo que la finalidad, o mejor, el trabajo de muchas profesiones dentro de todo acontecer social ha sido el observar. Los historiadores, los sociólogos, los semiólogos sociales han tenido y tienen por principio esa labor: observar. Los historiadores desde el gran Heródoto de Halicarnaso lo que han hecho es registrar la historia, contar que algo pasó de una u otra manera, auscultar, visualizar, esa  ha sido siempre, desde el principio de la humanidad, una preocupación innata del hombre, el preguntar, el saber cómo vamos y hacia dónde vamos. Hoy ese deseo se ha acrecentado, pero no solo de las personas, sino también de las organizaciones de todo tipo y condición. Saber si yo puedo hacer una inversión, significa hacer primero un estudio de mercadeo en el que se observan hábitos sobre el consumo, si esta línea de producción va o no va, o si invierto en este negocio o no.   

Fernando ZapataTal cual hemos dibujado el panorama del derecho de autor, en cuanto a cómo se percibe la situación actual, en cuanto a cuáles son los retos o cómo se perciben las debilidades; la verdad es que para precisarlas, para cuantificarlas, para mesurarlas, para inclusive medir su cualificación en cuanto a una legislación y la otra, para ver por dónde van los tratados de libre comercio, sus efectos o cómo estos impactan, la manera como están armadas y documentadas las naciones para emprender estas nuevas formas de relación bilateral en materia de comercio, se requiere de información, se requiere de un Observatorio.    

Medir todo lo que hemos mencionado y relatado en esta entrevista es una necesidad para el autor, para el artista, para el productor y para la industria cultural en general. Qué somos y para dónde vamos. Hay corrientes del pensamiento, por ejemplo, que no vacilan en señalar como un reto de los países lo que tiene que ver con la identidad cultural: ¿estamos preparándonos, a través de todos estos mecanismos de concertación, para consumir la cultura de otros países, de los países más fuertes, o estamos preparándonos nosotros para producir bienes culturales que nos identifiquen y que nos expresen en un mundo cada vez más global y cada vez más uniforme?

Todo el comercio entra por la cultura, por ejemplo, por la imagen visual, por la imagen en movimiento entran muchos comportamientos, todos nosotros aprendimos a consumir por las imágenes visuales y esas imágenes, en la medida que existen, ayudan a potenciar lo nuestro, de lo contrario no. Mirar cuánto estamos consumiendo y cuánto estamos produciendo de bienes culturales, que no es más que hablar de obras literarias y artísticas o imágenes fijas o en movimiento, sonidos, o textos,  y por consiguiente de derecho de autor, requiere de un Observatorio… debemos conocer por dónde va el ‘agua al molino’…

6.    ¿En qué va el estudio en Colombia sobre el impacto en el PIB de las industrias del derecho de autor?         

Va bien. El estudio lo lanzamos durante el seminario de derecho de autor que tradicionalmente hacemos en el marco de la Feria del Libro. El resultado nos deja satisfechos. La contribución de las industrias protegidas por el derecho de autor al PIB del país es del 3.4%. Este es, por ejemplo, un trabajo para seguir realizando, y observar lo que acontece con tales cifras… Fin