Marión Libreros destaca la importancia de las Cuentas Satélites de Cultura PDF Imprimir Correo electrónico
Jueves 27 de Noviembre de 2008
Matemática francesa consultora del Departamento Nacional de Estadísticas de Colombia -DANE- y del Ministerio de Cultura del mismo país para la elaboración de la Cuenta Satélite de Cultura.
 
 
ODAI: ¿Por qué es importante tener una cuenta satélite de cultura?

MPL:
Elaborar cuentas satélites para diferentes campos de  interés del quehacer humano se ha vuelto muy de moda. Es así como numerosos países han desarrollado o se proponen desarrollar Cuentas Satélites del Turismo, de la Salud, de la Cultura, de la Educación, del Medio Ambiente, pero también del tiempo libre, del patrimonio, etc…

Marión Libreros

Todas estas Cuentas tienen formas diferentes, pero todas comparten el mismo objetivo que es tratar de dar una representación de la importancia económica del área en cuestión de una manera que sea compatible con la representación macroeconómica de la economía que son las Cuentas Nacionales: compatible, no quiere decir idéntica, pues en una Cuenta Satélite específica, se puede por ejemplo dar más detalles sobre los productos y actividades propias  del área de interés y levantar algunas restricciones que imponen las Cuentas Nacionales como por ejemplo el tratar siempre de la misma manera  en todo el sistema ciertas transacciones. Para elaborar una Cuenta Satélite, es necesario establecer un sistema de estadísticas económicas sobre el área de interés que sea completo y coherente. En este sentido se puede decir que es importante tener una cuenta satélite de la cultura, pues obliga a desarrollar un ejercicio coherente de medición económica, basado en fuentes estadísticas coherentes entre sí y que cubran la totalidad del área de estudio.
 
ODAI: En su opinión, ¿Todos los países deben contar con una cuenta satélite de cultura?

MPL: Si bien en el caso del turismo por ejemplo, se puede decir que no todos los países deberían contar con una cuenta satélite pues hay países para los cuales el turismo no es importante, en el caso de la cultura, creo que todos los países deberían tratar de establecer esta cuenta, no tanto necesariamente por la importancia económica de la cultura, sino porque desarrollar este ejercicio permite presentar una visión diferente sobre el sector, frecuentemente visto como un consumidor de recursos y no como una fuente de riqueza y de empleo.

ODAI: ¿Cuánto tiempo se requiere para tener un sistema de información útil para la toma de decisiones por parte de los agentes públicos y privados relacionados con el sector?

MPL: Es imposible responder de manera general a esta pregunta, pues todo depende del punto de partida. En ciertos países, ya existen numerosas informaciones, (por ejemplo directorios, encuestas específicas, estados financieros, indicadores monetarios y no monetarios,) bien organizadas y con buena cobertura, mientras en otros, es necesario empezar por determinar la base estadística sobre la cual se va a establecer la Cuenta Satélite. Pero más que el resultado en si, lo que es importante, es empezar a trabajar y a organizar la información, identificar las fallas y las faltas con relación al modelo teórico que se quiere desarrollar, para poco a poco ir generando la información faltante.


ODAI: En materia de indicadores, ¿Cuál debe ser la prioridad dentro de un sistema de información de las industrias culturales?

MPL:
El ámbito de la cultura que abarca la Cuenta Satélite de la Cultura tal como aparece en la propuesta que se ha desarrollado en el Convenio Andrés Bello en la cual he participado, va más allá de las industrias culturales, que combinan funciones más o menos industriales de concepción, creación y producción con funciones industriales de fabricación a gran escala y de comunicación y están basadas en la explotación de la propiedad intelectual. La Cuenta Satélite de la Cultura también abarca otras áreas como los ligados al patrimonio material, inmaterial y natural y la formación cultural.

En materia de prioridad, deben desarrollarse cuadros de presentación de los resultados que sean suficientemente desagregados para que se puedan identificar subsectores culturales, y dentro de estos, actividades productivas, por lo menos a nivel de 4 dígitos de la CIIU y productos a nivel de 6 dígitos de la CPC. Para el sector de los libros y publicaciones, esto significa que deberá separarse la publicación de libros (CIIU 5811), la publicación de periódicos, diarios y revistas (CIIU 5813) , las otras publicaciones (CIIU 5819) y la venta al por menor de libros y periódicos (parte de la CIIU 4761). A nivel de productos, la desagregación deberá ser aún mayor: por ejemplo, los libros deberán separarse por temática (textos escolares, libros generales, libros profesionales, técnicos y universitarios, etc…)  Para las actividades, se les debe establecer su cuenta de producción detallada por productos así como el detalle de sus consumos intermedios y la desagregación de su valor agregado. A nivel de productos, es necesario establecer su oferta, incluyendo producción nacional e importaciones, y usos económicos, incluyendo exportaciones.  

ODAI: En Colombia se ha trabajado durante un largo período en la Cuenta Satélite de Cultura ¿Por qué enfocarse tanto sobre la oferta cultural y tan poco en la medición de la demanda?


MPL:
EL primer cálculo de Cuenta Satélite de la Cultura que se realizó en Colombia para el año 2000 efectivamente se reduce al establecimiento del PIB generado por las actividades identificadas como características de la cultura. Además, este cálculo sólo se realizó a nivel agregado de las categorías consideradas en las Cuentas Nacionales. Era un trabajo de tipo experimental, para tratar de sopesar la complejidad del ejercicio.

En la propuesta que se ha elaborado en el Convenio Andrés Bello, y que está próxima a publicarse, la medición de la importancia económica de la Cultura va más allá del cálculo del PIB generado por las industrias culturales, e incluye tanto el análisis de la oferta y demanda de productos culturales, incluyendo importaciones y exportaciones, como el análisis del gasto cultural y su financiación, y la descripción del empleo y puestos de trabajo relacionados con la cultura. El mayor énfasis se ha puesto en el análisis del gasto en cultura, que no solamente incluye la adquisición de productos culturales sino también de los insumos típicos necesarios a su producción, así como los bienes de capital que se necesitan para su producción. Adicionalmente, el gasto se analiza no solamente desde el punto de vista de quien realiza el desembolso, sino desde el punto de vista de quien se beneficia del gasto: por ejemplo, los conciertos y espectáculos gratuitos ofrecidos por las entidades públicas o privadas se deben considerar, dentro de esta perspectiva, como “consumidos” por los espectadores pues son los que se benefician de ellos a diferencia de su representación en las Cuentas Nacionales en que los que pagan por el servicio son los que lo “consumen” Fin