Ricardo Antequera plantea los retos de las sociedades de gestión colectiva, los usuarios y el Estado frente a los derechos de autor PDF Imprimir Correo electrónico
Jueves 26 de Marzo de 2009
Doctor en Derecho. Presidente de honor del Instituto Interamericano de Derecho de Autor, IIDA.

ODAI: ¿Cómo percibe la situación actual del derecho de autor en la región iberoamericana?

Ricardo Antequera:
América Latina tiene muchos altibajos porque así como tenemos países donde hay conciencia de la propiedad intelectual, entre ellos, Colombia, Uruguay, Chile, Argentina y México; existen otros países, en su mayoría con buenas legislaciones, pero que no se aplican, por un conjunto de factores. Hay  en algunos casos indeferencia del Estado, en otros indeferencia de los titulares o problemas por el poderío que tienen los usuarios. Quienes hacen todo lo que sea posible por no respetar el derecho.
 

Ricardo Antequera

De tal manera, que hay unas corrientes políticas en América Latina que son enemigas al derecho intelectual, otras que dicen que la propiedad intelectual es un instrumento del imperialismo. Pero, por su puesto en algunos países se está pasando por un mal momento, mientras en otros países se logra avanzar hacia una mejor protección.

ODAI: ¿Cuáles son los retos de las sociedades de gestión frente a la eficacia y qué requieren estas para ello?

Ricardo Antequera: La pregunta tiene varias aristas. Primero, conseguir el apoyo del Estado. No puede ser que éste fiscalice las sociedades de gestión, lo cual está muy bien, pero que a su vez no les preste apoyo para sus funciones. 

Segundo, una sociedad de gestión colectiva tiene que adaptarse, ya no pueden manejarse con fichitas elaboradas a mano. Eso significa que las sociedades deben informatizar todos sus sistemas, para que haya una identificación universal permitiendo que cada obra tenga su cédula electrónica en cualquier parte del mundo.
Por otro lado, una sociedad de gestión tiene que apuntar cada vez más a la transparencia, no puede ser que se reparta caprichosamente o por métodos anticuados. Cada vez más, las sociedades deben repartir proporcional a lo que se utiliza cada obra.

Hay otro gran reto fundamental y es lograr la inserción social de las sociedades, que sean reconocidas en el entorno social, como sociedades de derechos sociedades que defienden los derechos de un colectivo. 

Hay países en América Latina donde yo le digo a un taxista lléveme a la Sociedad de Autores y no le tengo que dar la dirección. Un taxista en Buenos Aires sabe dónde esta la Sociedad Argentina de Autores y Compositores  (SADAIC), porque ésta ha logrado insertar en la sociedad argentina, donde se conoce, en cambio en otros países no se ha logrado ese respeto en el conglomerado social.


ODAI: ¿Cómo conciliar los diferentes intereses entre los titulares de derechos y los usuarios?

Ricardo Antequera: Primero, es preciso una legislación que respete ambos derechos, una legislación equilibrada.

Segundo, el usuario debe entender que ellos no podrían ganar todos los millones que ganan sin los artistas, de tal manera que en lugar de pensar que es un gasto, lo que están haciendo es una inversión. Si pagan el teléfono, ¿por qué no remunerar correctamente a los artistas cuyas obras son el sustrato fundamental?
 
Tercero, deben sentarse a negociar, la mejor tarifa es la que se negocia. Para negociar debe haber voluntad de ambas partes y no que una pretenda pagar miserias. En ese sentido, existen parámetros internacionales a los cuales se puede acudir. Ese conflicto para mí no debería existir, es como si me peleó con la compañía de teléfono porque me cobra por el servicio. El usuario no tiene que ver el pago a los derechos de autor y los derechos conexos como una carga, sino como parte de su costo para producir. Tiene que haber negociación entre los titulares y los usuarios sin duda.


ODAI: ¿Qué espera de un Observatorio Iberoamericano del Derecho de Autor?

Ricardo Antequera: En países en América Latina donde los grandes usuarios no pagan, donde la piratería llega a ser el 98%, donde ni siquiera los pequeños ni los grandes negocios respetan el derecho, donde las propias universidades no respetan el derecho, donde el Estado es el primero que irrespeta el derecho; la observancia va por varias partes.

Todo depende de la situación del país. Colombia que es un país donde el Estado ha asumido la protección, vemos un proceso diferente, allí la directiva presidencial y la resolución de la Dirección Nacional de Derecho de Autor para evitar la violación de derechos de autor en las instituciones de educación son ejemplos. Así que la observancia debería ir más por la lucha contra la piratería y las descargas por Internet.

En otros países, donde el Estado es el que viola los derechos, el asunto es más complicado. La observancia allí tiene que venir por la vía internacional, por medio de sanciones comerciales. No se puede generalizar, lo que si es cierto es que sin observancia no se consigue nada.

De igual manera, es importante la formación de los funcionarios aduaneros, de los jueces, funcionarios judiciales, de la Policía para lograr que las autoridades tengan facilidad y conocimiento para aplicar la Ley. Un juez que no conoce la ley prefiere absolver que condenar. Es una deuda pendiente que tenemos en todos los países Fin