Impacto de la cultura en la economía chilena: Participación de algunas actividades en el PIB. Indicadores y fuentes disponibles - Ministerio de Educación de Chile, Banco Interamericano de Desarrollo y Convenio Andrés Bello PDF Imprimir Correo electrónico
Jueves 28 de Agosto de 2008
Ministerio de Educación de Chile - Banco Interamericano de Desarrollo
Convenio Andrés Bello

La estimación del impacto de las Actividades Económicas Características de la Cultura (AECC) en el Producto Interno Bruto (PIB) chileno se llevó a cabo en dos etapas. La primera se desarrolló entre los años 1990 y 1998 y la segunda fase entre 1996 y 2000. Entre estas dos mediciones hubo un cambio en términos de las categorías utilizadas para definir las AECC que se incluyeron en el estudio. Básicamente, el cambio se dio por la actualización de la Clasificación Industrial Internacional Uniforme (CIIU). Esta clasificación no es otra cosa que los códigos utilizados para identificar los bienes y servicios económicos que se incluyen dentro de la contabilidad nacional que permite medir el aporte de los distintos sectores a las economías de los países. En el primer período (1990-1998) se realizaron las estimaciones con códigos CIIU revisión 2 mientras que en la segunda fase (1996-2000) se recurrió a la revisión 3 que no estaba disponible antes. Adicionalmente, en esta segunda etapa se revisó y actualizó la medición anterior.

Los datos para las estimaciones fueron obtenidos de la fuente natural para este tipo de estadísticas que en el caso chileno corresponde al Banco Central. Adicionalmente se realizaron ejercicios de medición alternativos, en la primera etapa se encargó a la consultora Makrokonsult Ltda y en la segunda el ejercicio lo llevó a cabo la Escuela de Ingeniería Comercial de la Universidad de Artes y Ciencias Sociales (ARCIS). Una identificación de las actividades, fuentes de información e indicadores para medir el sector cultural, y la evaluación metodológica de las fuentes disponibles son los otros dos aportes que se pueden encontrar en este estudio.

Las actividades consideradas para la serie 1990-1998 son: imprentas y editoriales, la industria del cine, la televisión, la radio y espectáculos, y otros servicios de esparcimiento. En la segunda etapa que se llevó a cabo entre 1996-2000, las actividades incluidas en la medición, de acuerdo con la nueva clasificación disponible, fueron nuevamente las imprentas y las editoriales acompañadas por las actividades de esparcimiento y actividades culturales y deportivas.

En el siguiente cuadro, que se puede encontrar en la página 34 del mencionado estudio, se detallan los códigos incluidos en cada uno de los dos ejercicios de medición y su respectiva descripción.
 
Cuadro1
Cuadro2
 
En total, el aporte de las Actividades Económicas Características de la Cultura (AECC) para el caso chileno representa un 1.8% del producto interno bruto para el año 2000.

Para efectos de comparación, el siguiente gráfico muestra cómo se distribuye el PIB chileno de acuerdo con las participaciones por sectores. Las estadísticas aparecen para el año 1996, en el cual el aporte de las AECC alcanzó un 1.6%. Es preciso señalar que la suma de todos los sectores no equivale al 100% sino al 101.6% pues se duplican las AECC que están incluidas dentro de los otros sectores de servicios o de industria según el caso. La razón es que las cuentas nacionales no permiten observar de manera separada el aporte de las AECC. Por esto se requieren estudios especializados como éste para medir su aporte o la construcción de una cuenta satélite de cultura que permita conocer su participación anualmente.

Cuadro3
Fuente: Impacto de la cultura en la economía chilena - Participación de algunas actividades en el PIB. Indicadores y fuentes disponibles.
 

También en materia de resultados, se puede observar en el siguiente gráfico la evolución del aporte al PIB por cuenta de las AECC en la década de los noventa.

Cuadro4
Fuente: Impacto de la cultura en la economía chilena - Participación de algunas actividades en el PIB. Indicadores y fuentes disponibles.
 
Como se señaló inicialmente, en el año 1996 se cambió la metodología, razón por la cual se observa un cambio de nivel entre 1995 y 1996, sin embargo, a partir de ese año se vuelve a observar una tendencia levemente creciente como la que se presentaba hasta antes del cambio metodológico, es decir, entre los años 1990-1995.

Otro de los aportes importantes del documento está relacionado con la identificación de las actividades que podrían nutrir una cuenta satélite de cultura. El estudio identifica los siguientes subsectores: editoriales, prensa escrita y revistas, artes escénicas, artes visuales, audiovisual (cine, video y televisión), música, radio, publicidad, artesanías, nuevas tecnologías de la comunicación, restauración del patrimonio arquitectónico, patrimonio mueble, educación artística, turismo cultural, festivales populares y encuentros culturales estables.

En cuanto a las conclusiones, se resalta por parte de los autores la necesidad de enfocarse en estudios sectoriales para tener una mirada mucho más precisa de lo que sucede al interior de ellos que permita complementar la visión general que se hizo posible con esta investigación.

Otra de las conclusiones relevantes del estudio está relacionada con la inercia del sector al crecimiento de la economía en general. Esto significa que el comportamiento positivo del sector en la década analizada se explica, en buena medida, por el comportamiento de la economía chilena que presentó un crecimiento constante a lo largo del periodo en cuestión.

Consulte aquí acerca de estas y muchas otras conclusiones relacionadas con el aporte de la cultura al PIB chileno.
 
 
El estudio busca dimensionar la contribución de las Actividades Económicas Características de la Cultura (AECC) al PIB nacional durante la década de los noventa. Además, se incluye la identificación de actividades, fuentes e indicadores para la medición del sector cultural. Con esto se busca sentar algunas de las bases necesarias para la elaboración de una Cuenta Satélite de la Cultura, y evaluar desde el punto de vista metodológico, las fuentes disponibles en el país para la medición macroeconómica y sectorial de las AECC Fin