Aspectos económicos del sector Audiovisual en Iberoamérica PDF Imprimir Correo electrónico
Jueves 27 de Noviembre de 2008
Diana Marcela Rey V*
El sector audiovisual, compuesto por el cine, el video, la televisión abierta y la televisión por suscripción, es uno de los que más contribuye a las economías iberoamericanas entre las Industrias Protegidas por el Derecho de Autor, IPDA, por sus elevados aportes al Producto Interno Bruto, PIB, sus altos niveles de facturación y el volumen de sus exportaciones.  

Para el año 1997 los audiovisuales generaron en Argentina, Brasil, Chile, México, Venezuela, Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú, Estados Unidos, España y Portugal un total de 17.210 millones de dólares, de los cuales el 51,5 por ciento procedía de la televisión abierta publicitaria, un 31 por ciento de la televisión de pago y un 17 por ciento del cine-vídeo, como lo afirmó Enrique Bustamante en su estudio “La televisión en Iberoamérica: el nudo de cooperación cultural”.
 
El predominio de la televisión pública en relación a la señal por suscripción privada y el cine se mantuvo durante los últimos años, al punto que según el estudio de Becerra y Mastrini, con año base 2005, los países latinoamericanos recaudaron 12.879 millones de dólares en el subsector, de los cuales tan sólo 756,83 millones fueron provenientes del cine. Una tendencia que también se ve para el caso español, donde según datos de la investigación de DBK Madrid para el mismo año, el cine generó 189,3 millones de dólares, mientras la televisión llegó a 506,2 millones* .

Si analizamos los datos latinoamericanos, corroboramos que en todos los países la televisión abierta tuvo más peso sobre la señal por suscripción y el cine, con excepción de Argentina donde la televisión por suscripción recaudó más de la mitad del total de toda la región, tal como lo demuestra el gráfico a continuación:  

Gráfico 1
 
Nótese por su parte que el liderazgo en televisión abierta corre por cuenta de Brasil que alcanza un 38% del total, seguido por México con un 23%, país en el que a su vez, se presentan las ganancias más elevadas en cine por 245 millones de dólares, una cifra muy inferior a los recaudos logrados por la pantalla chica, pero sustancialmente superior a las ganancias que obtienen el séptimo arte en países como Bolivia, Uruguay, Chile.

Estados latinoamericanos donde la facturación de audiovisuales está todavía muy lejos a los de los tres grandes mercados de la región que son México, Brasil y Argentina. Por su parte, Venezuela y Colombia están en una posición intermedia.


Consumo

Sin duda la importancia de Argentina, Brasil y México en términos de facturación se traduce a su vez en los niveles de consumo de televisión y cine. Así, de acuerdo con Mediamétrie ** (2005), el promedio de consumo de la pantalla chica fue de 212 minutos/día, en los ocho mayores países de América Latina. En Chile llegó a 210, en Argentina a 266 y en Brasil a 222.

Cifras muy superiores al promedio general de 183 minutos al día que se registró para el año 2004, a partir de una muestra de 70 países de los cinco continentes y que llama aún más la atención, considerando que América Latina dispondría de 99,72 millones de hogares con televisor, frente a los 150,31 de la Unión Europea y a los 122,56 de los Estados Unidos.

En relación al cine, el liderazgo en el número de asistentes en la región corre por cuenta de España y México. Tal como lo demuestra el gráfico a continuación para el periodo 2002 a 2006:
 
 
Gráfico 2

Fuente: Elaboración ODAI a partir de información de la Dirección de Cinematografía de Colombia, el Ministerio de Cultura de España, el Instituto Mexicano de Cinematografía y el Observatorio de Industrias Culturales de Buenos Aires

Sin embargo, más allá del número de boletos vendidos es importante considerar las posibilidades de acceso de la población en general de cada país a esta IPDA. De tal forma, que si tomamos la información oficial de los institutos nacionales de estadística, con relación a los correspondientes censos de población de estos cuatro países, encontramos que para el año 2006: en promedio cada mexicano fue 1,6 veces al año a cine, los españoles fueron 2,7 veces, mientras los argentinos fueron 0,86 veces y los colombianos tan sólo 0,48 veces durante el 2006.

No obstante, vale destacar que durante el periodo en cuestión el consumo de la industria cinematográfica creció en Argentina un 10 por ciento, en Colombia un 9,8 por ciento, en México 8,5 por ciento, mientras en España se contrajo un 13,5 por ciento.


Distribución de cine

Tradicionalmente la Industria Cinematográfica ha estado concentrada en pocas empresas transnacionales, con un predominio notable de las producciones de Hollywood en las salas de cine. Para tratar de frenar la concentración y actuar a favor de la diversidad, en 1945 y 1947, los países signatarios del entonces GATT establecieron, una disposición autorizando la aplicación de cuotas de pantalla, incluido como mecanismo en el artículo IV del texto del GATT bajo el título de "Disposiciones especiales relativas a las películas cinematográficas”.

A la vez, se emprendieron acciones públicas para el fomento de las incipientes industrias cinematográficas y más recientemente, desde finales de los 90´s y comienzos del siglo XXI, los gobiernos de la región le han apostado a la financiación para el desarrollo de guiones, la producción y distribución de largometrajes nacionales, contando en ciertas ocasiones con el apoyo de iniciativas de cooperación iberoamericana tales como el Programa Cumbre Ibermedia.

Un acercamiento a las cifras de exhibición de películas extranjeras y producciones nacionales, tal como lo evidencian los dos cuadros a continuación, nos revela que los españoles son quienes tienen más posibilidades para acceder al séptimo arte, pues allí es donde llegan más películas extranjeras en comparación a los otros tres países de la región y donde a la vez, se exhiben más  largometrajes nacionales:
 
Gráfico 3
Gráfico 3A
Fuentes: Elaboración ODAI a partir de información de la Dirección de Cinematografía de Colombia, el Ministerio de Cultura de España, el Instituto Mexicano de Cinematografía y el Observatorio de Industrias Culturales de Buenos Aires
 
Se trata de unas diferencias de producción cinematográfica nacional significativas, si tenemos en cuenta que durante el año 2007 mientras un español tuvo la oportunidad de sentirse identificado con su realidad nacional en 172 películas, un colombiano sólo encuentra 10 producciones en el mercado. No obstante, vale la pena destacar el esfuerzo de los gobiernos de Colombia y México al lograr incrementar en más de un 150 por ciento el número de sus producciones entre el año 2002 y 2007.

Balanza comercial Audiovisual

La Unesco con su estudio realizado sobre “International Flows of selected cultural goods and services, 1994-2003”, siguiendo la metodología de la OMPI, reveló la naturaleza deficitaria de la balanza comercial de los bienes protegidos por el derecho de autor y derechos conexos.

Para el caso concreto de los audiovisuales, con año base 2002, encontramos que en la región predominan tres grupos diferenciados, considerando los volúmenes de las transacciones económicas que cada país maneja. En un primer grupo, estarían los mayores recaudadores de recursos en el sector, es decir, México, España y Argentina; en el segundo rango, Chile, El Salvador y Portugal y finalmente, Brasil, Perú, Colombia, Uruguay y Bolivia, según se puede verificar en los gráficos a continuación:
 
Gráfico 4
 
Gráfico 5
 
Gráfico 6

Llama la atención el potencial de exportación de México a raíz del buen momento por el que pasa el sector de ese país, sobre todo en lo correspondiente al género de la telenovela. Porque, tal como lo ha dicho Enrique Sánchez, en su investigación “Industrias Culturales, Diversidad y Pluralismo en América Latina” del año 2006; las exportaciones de Televisa representaron casi el 50 por ciento del total de las transacciones de cine, video y televisión. Mientras el otro 40 por ciento está concentrado en las manos de Red Globo de Brasil, RTVE de España y Radio Caracas TV.

Por otra parte, preocupa la balanza deficitaria de Brasil, a pesar de sus elevados niveles de facturación tal como vimos anteriormente. Este déficit estaría dado por la nada despreciable cifra de 1746,00 millones de dólares de gastos en televisión por suscripción que tiene origen externo, frente a un total regional de 3802,00 millones. Así como también, por los elevados índices de distribución de cine extranjero en relación con el nacional, en ese sentido, a pesar de que no tengamos cifras para el mismo período de tiempo que los demás países de la región, sabemos a través del Ministerio de Cultura de éste país que para el año 2005, las 51 películas exhibidas en las salas brasileñas representaron el 14 por ciento del total.


Otras consideraciones y conclusiones

Es importante anotar que una de las principales limitaciones para hacer estudios comparados es la falta de estudios estadísticos que nos permitan comparar más a fondo el comportamiento del sector audiovisual entre los países de Iberoamérica. Por ejemplo, sería interesante conocer a partir de parámetros compartidos las condiciones del empleo generado, los hábitos de consumo de los iberoamericanos, los condicionantes para la producción y distribución y las pérdidas por piratería.

A pesar de estas restricciones, sabemos que cada día más influye en los procesos de creación del sector audiovisual la tecnología digital y la reacomodación de prácticas comerciales tales como el Joint venture. Igualmente, conocemos que en comparación a otras Industrias Culturales las audiovisuales requieren de más de capital económico y son menos intensivas en mano de obra.

En términos generales podemos concluir que la televisión tiene un peso muy considerable en total de facturación, exportaciones e importaciones en todos los países de la región, pero de forma predominante en España, México, Argentina y Brasil. Colombia y Venezuela por su parte, tienen impacto medio frente al sector audiovisual, mientras el mercado boliviano y uruguayo son los menos desarrollados, según las cifras disponibles.

Vale destacar que la industria audiovisual es un nicho con alta fragmentación a lo largo de fronteras nacionales, más aún en el subsector del cine, al presentarse fuertes niveles de concentración de la producción y distribución de películas en manos de pocas compañías, generando en todos los casos una balanza totalmente deficitaria, a pesar de los esfuerzos nacionales para mejorar la oferta nacional de cine  Fin
 
Bibliografía

DNDA, La contribución económica de las industrias del derecho de autor y los derechos conexos en Colombia

BUSTAMANTE, Enrique. La televisión en Iberoamérica: el nudo central de la cooperación cultural. Ponencia presentada en el Seminario “La cooperación Cultura-Conocimiento en Iberoamérica” organizado por la Fundación Alternativas en colaboración con la OEI. 21/22 de Marzo de 2007

SANCHEZ, Enrique E. Industrias Culturales, Diversidad y Pluralismo en América Latina. En Cuadernos de Información y Comunicación 2006, vol. 11 pág 207-221.

Páginas web:

DANE
Dirección de Cinematografía - Colombia
Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales
Observatorio de Industrias Culturales de Buenos Aires
Instituto Mexicano de Cinematografía
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
Ministerio de Cultura –España

*Asesora ODAI
 
** El valor publicado por el estudio está en euros, correspondiendo a 157 millones de euros en cine y 420 millones de euros para la televisión. La conversión a dólares fue elaborada al cambio de 1 euro como 1,206 dólares, según la tasa promedio del año 2005 dada por el Banco Central Europeo. 

*** Citado en el Informe Sectorial de Televisión N°1, Comisión Nacional de Televisión de Colombia. Junio de 2006.