| Liderar la revolución creativa: el gran reto de Iberoamérica |
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| Lunes 02 de Mayo de 2011 |
Por: Felipe Buitrago
Ha sido mucho lo que ha sucedido a nivel mundial, y particularmente en América Latina, desde que se reconoció, por primera vez en la institucionalidad multilateral, la importancia de la relación entre cultura y economía para el desarrollo integral de las sociedades, en el marco de Mundiacult 82. Desde entonces, ha sido prolífico el trabajo orientado a determinar la contribución económica de la cultura y la mejor manera de potenciar su capacidad para crear empleos y riqueza, y distribuirlos mejor. Como resultado se vienen trabajando numerosas aproximaciones, desde las más “culturalistas” alrededor de aquellas actividades dominantes en el imaginario como industrias de la cultura (como por ejemplo el teatro, el cine y el libro), hasta conceptos más amplios, que incluyen los deportes, el diseño, la publicidad y/o actividades recreacionales de diverso orden. En el caso particular del Observatorio Iberoamericano del Derecho de Autor (ODAI), nos enfocamos en estudiar las Industrias Protegidas por el Derecho de Autor (IPDA). Sin embargo, esta preferencia no implica un rechazo a otras aproximaciones, todo lo contrario, simplemente es la base teórica desde la cual buscamos enriquecer ‘el debate’. Los cambios estructurales Son casi treinta años de evolución, estimulados por una serie de cambios profundos en los ámbitos político, económico y social. Tres dimensiones que parecen haber conspirado para crear una situación única, llena de transformaciones aceleradas, que cuestionan la esencia misma de lo que se daba por sentado, al rescatar de la obsolescencia numerosas alternativas ‘caducas’, marginando muchas formas consideradas ‘dominantes’ y proveyendo una plataforma de creación e interacción que, aún hoy, nos cuesta comprender en su verdadera dimensión. En relación con el aspecto político, basta recordar la desintegración de la Unión Soviética y su efecto dominó en todo tipo de equilibrios geoestratégicos, que para Latinoamérica determinaron un cambio fundamental en la relación de la región con los Estados Unidos, lo cual permitió nutrir un debate crecientemente desapasionado sobre las industrias culturales, al modificar el paradigma antinorteamericano, no obstante su prevalencia en algunos círculos. Esta transición no sólo ha contribuido a comprender mejor las dinámicas micro y macroeconómicas de las actividades culturales, sino que además ha permitido ‘superar’ la influencia casi monopólica del pensamiento de la Escuela de Francfort en el debate latinoamericano. Esto no quiere decir que el trabajo de autores como Néstor García Canclini o Germán Rey deba desestimarse. Todo lo contrario. Se trata construir sobre las importantes bases que ellos sentaron, sobre las cuales trabajamos los de la ‘nueva’ generación, y de entender la relación entre uno de los más grandes cambios políticos de la historia moderna y sus implicaciones en el sentido más amplio, y la posibilidad de enriquecer un debate que por definición debe ser fluido, diverso, rico en contradicciones y en constante evolución. En lo económico, es fundamental considerar tanto las implicaciones estructurales de la informática como el asenso económico del mundo menos desarrollado. En materia informática dos grandes puntos de quiebre pueden ser identificados: el lanzamiento del primer PC en 1981 por parte de IBM, y la apertura al público académico de Internet, en 1988. Por su parte, el asenso económico de Latinoamérica es resultado de haber sobrevivido a la crisis de deuda de los años ochenta, lo que llevó al desarrollo de una institucionalidad más robusta a nivel regional, reflejada no sólo en la estabilidad macroeconómica recientemente observada durante la denominada Gran Recesión, sino también en el período de mayor aumento de la prosperidad colectiva desde que se llevan registros. Todo esto en medio del proceso global de integración de mercados desatado en 1994 por la creación de la Organización Mundial de Comercio, tras el cierre de la Ronda Uruguay en la ciudad de Marrakech. Las implicaciones de estas transformaciones para las IPDA van desde la ampliación de los mercados a escalas no imaginadas hasta hace poco, hasta la fractura irremediable de las cadenas productivas establecidas. Aunque es aún muy pronto para ofrecer un balance de los efectos de esta situación, es claro que la forma de producir, compartir y acceder a la cultura, no volverá a ser la misma. A nivel social, también se han dado cambios impresionantes a lo largo de las últimas décadas. Éstos se ven reflejados en la consolidación de sistemas democráticos a lo largo de la región, lo que no sólo se puede constatar por la estabilidad de los procesos electorales y la notable reducción en los cambios de gobierno por las vías de hecho, sino además, por la pluralidad de las ideologías representadas en la mayoría de los niveles nacionales y locales. Esta situación es a la vez causa y consecuencia de una transformación social sin precedentes, en la que, por primera vez en la historia latinoamericana, el ordenamiento social parece ser predominantemente aquel que resulta del intercambio entre numerosos grupos de interés –que representan una creciente variedad de minorías étnicas, religiosas, políticas y sexuales– en lugar de la imposición a rajatabla de lo establecido por una ‘mayoría’ tradicionalmente dominante. En lo que toca a las IPDA, es apenas natural esperar que un cambio tan dramático en la participación de sus minorías se refleje en una mayor diversidad de las expresiones culturales que estas industrias transmiten. En consecuencia, la movilidad política, económica y social, además de la creciente inclusión de minorías en las diferentes formas de representación y comunicación, han transformado la idea de lo que significa ser latinoamericano y se ha superado la idea de uniformidad que persistió hasta hace poco, dando lugar a una idea de diversidad que ha redefinido tanto la percepción internacional de nuestra cultura, como nuestra propia conciencia de nosotros. Aun más, los cambios estructurales presentados pueden articularse a las tres Ts de Richard Florida –talento, tecnología y tolerancia–, consideradas ampliamente como la base desde donde se construye la denominada ‘clase creativa’ (inglés). La importancia de las IPDA en Iberoamérica, la importancia de Iberoamérica para las IPDA De forma paralela a las tres grandes transformaciones descritas, es posible reconocer el creciente papel que viene jugando en la región la investigación económica en torno a la cultura, reflejado no sólo en el creciente número de estudios que se realizan, cada vez en más países, sino también en su sofisticación, cada vez más a la altura de la realizada por las economías más desarrolladas, y por la calidad y frecuencia de los resultados arrojados, y su consecuente utilidad para la evaluación y diseño de políticas. Esta experiencia acumulada en materia de investigación ha producido resultados estimulantes. El ODAI estima que más del 3,5% del PIB iberoamericano se genera de la actividad económica de las IPDA (un estudio de Ernesto Piedras, publicado recientemente, ubica esta cifra para la Ciudad de México por encima del 9%), mientras que cerca del 4% de la fuerza laboral se emplea en estas mismas industrias. A nivel sectorial, el reto creciente es comprender las implicaciones de las nuevas tecnologías en las respectivas cadenas de valor, además de intentar definir los indicadores más relevantes para establecer de forma continua y confiable, la contribución de una u otra actividad a la economía. Algunos aportes desde el ODAI en la materia se encuentran en torno al sector audiovisual, la industria editorial, la literatura 2.0 y las artes visuales, entre otras. Adicional a estos estudios y análisis, el Observatorio viene registrando una creciente actividad de fomento a las IPDA en países como Chile, Colombia, España, México y Argentina. También se destacan en la región, iniciativas de apoyo al emprendimiento cultural como Industrias Culturales Cali y el MICA en Buenos Aires. De igual manera, numerosos eventos académicos, culturales y comerciales vienen otorgándole más importancia a asuntos centrales para las IPDA en Iberoamérica, como el Foro Economía del Derecho de Autor (Agenda Estratégica Regional) en materia de diseño de políticas; el iRedes 2011 en relación con el uso de nuevas tecnologías; el Festival de las Artes de Valparaíso, que integra elementos de emprendimiento a las artes, y la 1ª Feria de Innovación Tecnológica de la Ciudad de México, que plantea la importancia de una visión más amplia al sector. Todo lo anterior sin contar con la importancia del idioma español para las IPDA a nivel global, que tiene un papel con tendencia al alza y que deberá ser entendido y apropiado como una gran oportunidad para el desarrollo de una economía creativa y robusta en Iberoamérica. Conclusión En resumen, la situación actual de las IPDA iberoamericanas es a la vez privilegiada y rezagada. Si bien, se desarrollan en el marco de sociedades robustas y en proceso de sofisticación, contando como activos un idioma común, ampliamente difundido y de ‘moda’, el marco jurídico y la compresión económica que se tiene de ellas aún es deficiente. Está en manos de los gobiernos y los representantes de las IPDA comprender el reto y tomar las decisiones que conduzcan a establecer una ambiciosa visión a largo plazo, y articular y ejecutar las acciones requeridas para realizar esta visión. Las condiciones para la región son favorables. La oportunidad para liderar la transformación económica más importante de nuestra era está al alcance de la mano. No la dejemos pasar |









