Mapeando las IPDAs PDF Imprimir Correo electrónico
Miércoles 23 de Marzo de 2011
Por: Felipe Buitrago

Mapeando las IPDAs

El propósito de este artículo es el de analizar el papel jugado por los mapeos de las Industrias Protegidas por el Derecho de Autor – IPDAs, en la consolidación de una cultura investigativa económica en torno a las actividades que, principalmente de carácter cultural, se encuentran reconocidas y protegidas por el Derecho de Autor.
 
 
Introducción a los mapeos
El reconocimiento de un importante papel para la cultura en la economía en las décadas recientes, se debe principalmente al papel de socialización que, sobre los principales agregados macroeconómicos del sector, han realizado los denominados mapeos de industrias culturales y creativas.

Estos mapeos son, en esencia, estudios sobre la contribución económica de un grupo de actividades culturales, generalmente protegidas por el derecho de autor. A lo largo de las dos últimas décadas se ha dado un rico debate sobre la definición del sector, y, en particular, sobre el carácter cultural de algunas de las actividades que mayor contribución reportan.

Es así, que al consenso en torno a asuntos como la televisión y la industria editorial, se contrapone la controversia, no solo a su inclusión sino también a su interpretación, sobre el sector del diseño.

Las metodologías han sido tan variadas como las definiciones. Es difícil encontrar mapeos comparables entre sí, no solo por las diferencias ya expuestas en materia de definición, sino por los periodos de tiempo que se analizan y las fuentes empleadas para su producción. Estas diferencias metodológicas hacen parte del debate en torno a las definiciones, siendo no solo una situación normal en materia de investigación, sino, además, parte del proceso lógico de dar forma y construir lugares comunes sobre nuevos sujetos de estudio; el papel económico de la cultura es un tema de estudio bastante joven.

En medio es esta cacofonía, se han presentado esfuerzos por uniformizar algunos de los procedimientos, a la vez que se han impulsado iniciativas para institucionalizar los instrumentos empleados, de forma que no solo se mejore la calidad de los datos estadísticos recolectados y analizados, sino que además su pertinencia y comparabilidad les permitan convertirse en una variable activa de los procesos de diseño y evaluación de políticas públicas y estrategias de inversión.


Mapeos OMPI
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual – OMPI, a partir de una experiencia inicial en asocio con los países del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) a principio de los años noventa, desarrolló la “Guía para determinar la contribución económica de las industrias relacionadas con el derecho de autor” (inglés), la cual fue publicada en el año 2003.

A partir de esta guía se han dado tres “rondas” de mapeo (en a actualidad se prepara la publicación de un cuarto grupo y numerosos estudios se encuentran en diferentes etapas del proceso), las cuales han cubierto países con características muy diferentes, permitiendo una mirada amplia del mundo de las Industrias Protegidas por el Derecho de Autor – IPDAs a nivel global.

La primera ronda de mediciones bajo la metodología OMPI, incluyó a Canadá, los Estados Unidos, Singapur, Hungría y Letonia. La segunda investigó a Jamaica, Filipinas, México, Bulgaria y Líbano. Y la tercera estudió a Colombia, Rumania, Ucrania, Rusia y Croacia.

El eje central de la metodología empleada para los mapeos OMPI, consiste en la homogeneidad en cuanto a la definición empleada, tomando como base una identificación uniforme de las actividades protegidas por el derecho de autor, de acuerdo con su nomenclatura en la Clasificación Industrial Internacional Uniforme – CIIU. De igual forma se definen criterios comunes para su tratamiento y una batería de indicadores básica, a partir de la cual producir agregados macroeconómicos en materia de valor agregado, empleo directo y comercio internacional.

Se trata entonces de la única metodología aplicada con uniformidad en un número amplio de países, de forma que sus resultados son comparables, no obstante sus disímiles características en materia de desarrollo económico y cultura. A pesar de lo anterior, el ejercicio solo se ha realizado una vez para cada uno de los países mencionados, y en consecuencia su comparabilidad intertemporal es limitada.

De cualquier forma, el propósito de los mapeos se cumple a cabalidad, al permitir construir, a partir de criterios técnicos uniformes, una historia sólida, basada en cifras duras, sobre la importancia de la contribución de las IPDAs a la economía.
 
 
Otras experiencias en la medición sobre la contribución de las industrias culturales y creativas a la economía: Cuentas Satélite de Cultura y la experiencia del British Council
De la misma manera que la OMPI ha desarrollado una metodología estándar para medir la contribución de las IPDAs a la economía, numerosas agencias públicas y privadas se han embarcado en el proceso de medición, a partir de metodologías propias.

Para los propósitos de este artículo, dos experiencias son de particular interés, tanto porque se han venido trabajando en la región iberoamericana, como porque se trata de esfuerzos que de una u otra forma se replican entre países, si bien con metodologías variables.

El primero es un esfuerzo, con un carácter menos centralizado que el de OMPI, y por tanto menos homogéneo, pero igualmente importante, y es el creciente interés por las cuentas satélite de cultura y su consecuente adopción por los diferentes órganos estadísticos de carácter nacional y regional.

Se trata de una herramienta derivada del Sistema de Cuentas Nacionales de Naciones Unidas - SCN, la cual tiene como propósito llenar los espacios dejados por el SCN en el mundo de los servicios, en virtud de su fuerte énfasis en los sectores primario y secundario (agricultura y minería, y manufacturas). Es así que ya son muy extendidas las cuentas satélite en medio ambiente, salud y turismo. La de cultura, no obstante estar concebida dentro de la misma definición de las cuentas satélite, es un asunto reciente, apenas en proceso de consolidación.

La cuenta satélite de cultura, agrega a la información capturada por los organismos estadísticos, información secundaria proveniente de gremios y asociaciones de diferente índole, bases de datos y agencias de desarrollo (tanto públicas como privadas), que complementan la visión del Sistema de Cuentas Nacionales sobre la dinámica económica de la cultura y su contribución a la misma.

Se trata entonces de un sistema que integra numerosas fuentes de información, para generar herramientas de análisis continuas, confiables y comparables en el tiempo. No obstante lo anterior, tratándose de una herramienta nueva en su uso, aun no se ha dado un consenso internacional sobre su cobertura, de forma que las pocas cuentas satélite de cultura consolidadas (Colombia desde 2006, España desde 2009 y Finlandia desde 2009) no coinciden en sus sujetos de investigación.

Con miras a llenar este vacío y facilitar su adopción por parte de sus países miembro, el Convenio Andrés Bello hizo el esfuerzo de elaborar el documento “Cuenta Satélite de Cultura. Manual Metodológico para su implementación en Latinoamérica”, publicado en 2007.

A partir de la experiencia del Departamento Nacional de Estadística de Colombia – DANE, y del manual del Convenio Andrés Bello, países como Chile, Argentina y Uruguay vienen desarrollando sus propias cuentas satélite desde de sus organismos estadísticos nacionales. En el caso de Chile en particular, ya se ha publicado un primer boletín.

Otra experiencia importante para tener en cuenta dentro de este análisis, es el trabajo realizado por el British Council en materia de mapeos de las industrias creativas. Estos mapeos se iniciaron en el año 2001, cuando se creó en el Grupo de Artes la Unidad de Industrias Creativas (luego denominada Unidad de Economía Creativa), comisionando su primer trabajo en Colombia, a partir de una alianza con la Alcaldía de Bogotá y la Cámara de Comercio de Bogotá. El resultado fue el “Mapeo de las Industrias Creativas de Bogotá y Soacha”. A partir de este ejercicio, se modelaron numerosos ejercicios más, en lugares tan disímiles como Líbano, Sudáfrica, los países bálticos, Bulgaria, Rumania, Indonesia, Tanzania, entre otros.

La metodología empleada en cada uno de los países varió notablemente, en función de los espacios geográficos cubiertos, el nivel de desarrollo de las estadísticas nacionales cada país, la definición adoptada por los socios locales del proyecto y el papel del ejercicio dentro de un programa de desarrollo de largo plazo, en el que el mapeo era, con frecuencia, un mero punto de partida.

La importante de esta experiencia es que los diferentes mapeos dejaron una serie de enseñanzas, que de una forma u otra se encuentran consignadas en manuales metodológicos (“Guía para la elaboración de mapeos regionales de industrias creativas” – en alianza con el Ministerio de Cultura de Colombia - y “Guía práctica para mapear las industrias creativas” – versión en español coeditada por el ODAI), de emprendimiento (“Arte y Parte” – en alianza con el Ministerio de Cultura de Colombia y la Cámara de Comercio de Bogotá-, la traducción al español de “Camisetas y Corbatas” de David Parrish – en asocio con la Universidad Jorge Tadeo Lozano y PRANA), de desarrollo estratégico (“Creative Lebanon” (inglés) y “A Tanzania for the Creatives”) y “La economía creativa: una guía introductoria” – versión en español coeditada por el ODAI.
 
 
Conclusiones
Considerando el proceso de adaptación al que se ha sometido el sector de la cultura a lo largo de los últimos veinte años, no es aventurado afirmar que el propósito de demostrar su importancia económica se ha superado. Esto no quiere decir que el entendimiento que se tiene sobre sus dinámicas macro y microeconómicas es completo, ni mucho menos, o que no es posible mejorar la comprensión que existe sobre la importancia de la contribución económica de las IPDAs.

Si bien ya no se cuestiona que las IPDAs son un sector económicamente relevante, aun existen grandes vacíos en torno a su papel en la agregación de valor a la economía en su conjunto. No obstante es difícil encontrar quién no crea que la creación cultural es importante para la sociedad, también lo es encontrar un lugar en el que ese reconocimiento se traduzca en darle un trato prioritario y adecuado a las IPDAs como fuentes de creación de riqueza y empleo.

Los mapeos adelantados bajo la metodología de la OMPI, la consolidación de Cuentas Satélite de Cultura  y la experiencia del British Council han contribuido de forma decisiva en la consolidación de ideas consistentes en torno a la contribución a la economía por parte de las IPDAs. Aún más importante ha sido su rol como fuentes de legitimidad a los resultados y lo que representan para cada uno de los países que se han embarcado en la empresa de mapear sus IPDAs.

No obstante lo anterior, se trata de un ejercicio costoso y complejo. Por un lado, al tratarse de un grupo de actividades frecuentemente ignorado por las agencias de estadísticas, acceder a la información secundaria suele tomar tiempo y dinero, por lo cual se deben asumir costos comparativamente altos, en relación con la investigación asociada a sectores tradicionalmente aceptados como importantes económicamente.

Construir sobre lo aprendido y potenciar el uso de los mapeos y las cuentas satélite de cultura consolidadas, es crítico para avanzar en la comprensión del sector no solo en lo técnico, sino sobretodo en su legitimación como fuente de soluciones económicas y sociales, y alejar definitivamente la percepción de que el desarrollo de la cultura es un gasto. Se trata de una inversión altamente rentable, no solo a nivel social, sino que además tiene sentido económico; es un buen negocio Fin