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De la “bola de cristal” a las políticas serias para las IPDAs |
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Jueves 20 de Mayo de 2010 |
Desde el Observatorio, consideramos central mantener un debate rico y diverso en torno a las múltiples interpretaciones que tienen los acontecimientos que afectan a las IPDAs en esta Edad del Conocimiento. Es dentro de este espíritu que queremos llamar la atención sobre dos caras de una misma moneda: el estudio “Música en tensión: producción simbólica en tiempos de globalización” (2009); y la Política Nacional para la Promoción de las Industrias Culturales en Colombia (2010).
Los autores del Estudio, Simón Palominos, Elías Farías y Gonzalo Utrerase, definen su investigación como una indagación “sobre las líneas generales que caracterizan la dimensión cultural de nuestras sociedades en el contexto de globalización, rescatando la perspectiva de los primeros involucrados (los creadores como sujeto social) por medio del concepto de producción simbólica, que articula en el análisis los procesos de significación (que entenderemos como el germen del sentido de la acción) y las relaciones de poder que se producen y reproducen (por medio de los procesos de desterritorialización de la economía) a lo largo de toda la sociedad”
Se trata, sin duda, de un esfuerzo importante que no se limita a describir lo observado, sino que se aventura a proponer aproximaciones metodológicas para la elaboración de políticas culturales, que respondan a las complejas relaciones entre los diferentes actores involucrados en la creación simbólica de sociedades globalizadas. Un aporte en la dirección correcta por parte de estos chilenos, que entra a reforzar las contribuciones que un creciente número de investigadores ha venido nutriendo desde hace un par de décadas en la región.
Es en este contexto que se debe realizar la aproximación a la Política Nacional para la Promoción de las Industrias Culturales en Colombia. Se trata, sin duda, de un avance sin precedentes en América Latina. Es la primera aproximación comprehensiva a las Industrias Culturales desde el Estado en la región, con un enfoque tanto vertical como horizontal frente a la cadena de valor.
Un elemento central de la Política es que abre los espacios para que el emprendimiento cultural reciba un trato equivalente al del emprendimiento en “sectores normales”, no solo rompiendo con la concepción tradicional de aislar la producción cultural de las dinámicas de mercado, sino, además, otorgando por primera vez una legitimidad al sector como generador de riqueza y oportunidades laborales que antes era solo parte de un discurso bien apropiado por la academia, no obstante patentemente ignorado por las políticas públicas dirigidas al sector cultura. Es un punto de quiebre para las Industrias Culturales en América Latina, resultado del trabajo en equipo del Departamento Nacional de Planeación y el Ministerio de Cultura de Colombia.
Queda entonces el reto de continuar nutriendo el debate académico, y la enorme tarea de consolidar la cultura de hacer políticas para el desarrollo desde y para la cultura con criterios económicos rigurosos.
Reiteramos así la invitación a compartir con nosotros los estudios o iniciativas que consideren puedan enriquecer este diálogo 
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